Posted in Retro, Reviews, Sala de computación

La vez pasada les hablé de CyberDogs (AKA los “cabezas de condón”). Hoy les traigo el juego del autito.

Este juego era, probablemente, el más popular de la sala de computación, o al menos, todos mis amigos lo conocían. Es un juego de un player, en el que se pilotea un auto/nave que tiene que atravesar una serie de etapas, saltando entre plataformas, esquivando trampas, y cosas por el estilo. Es un juego bastante único, en el sentido que encasillarlo en un género no es fácil. Es como de plataformas… porque hay que saltar entre plataformas, pero no es totalmente plataforma. Es como un runner, pero en vez de ser sidescroller, es hacia adelante, apretando la flechita “arriba” del teclado para avanzar.

Hacia adelante.

La cosa es que hay que pasarse 30 etapas, divididas en tres por mundo. Uno puede meterse a la que quiera, y cada vez que se pasa una etapa, aparecerá un punto al lado de esta, así como para recordar.

Además de moverse hacia adelante y saltar, hay algunos otros elementos que mantienen el juego variado y desafiante. Específicamente, tenemos la velocidad del autito, dos recursos que gestionar, ciertos parámetros que cambian dependiendo de la etapa, y algunos tipos de suelo con efectos especiales. La velocidad es básicamente eso: qué tan rápido vamos. Mientras más rato mantengamos la flecha para arriba apretada, más aceleraremos, hasta alcanzar la velocidad tope. Si apretamos para abajo, la velocidad bajara de a poco, hasta detenernos. Los recursos a los que debemos prestar atención son el oxígeno y la bencina. Si se acaba cualquiera de ellos, GG y comenzar la etapa de nuevo. Los parámetros refieren a la gravedad, y otra cosa llamada “jump-o-master” o algo así. La primera da cuenta de la altura del salto (a menos gravedad el salto es más alto y da una sensación de estar flotando), la segunda nunca supe para qué sirve. Respecto al piso, hay suelos que harán que perdamos oxígeno muy rápido, o que el autito estalle como piñata. Estos hay que evitarlos. Otros tienen efectos sobre la velocidad, o hacen cosas raras como mantener la dirección (y el salto, en caso de haber saltado) del último movimiento. La combinación de todo esto, sumado a la variedad de niveles, hace un juego MUY entretenido.

De hecho, es tan entretenido, que lo bajé ahora y, luego de bajar DOSBox también (y de recordar cómo se usaba DOS), jugué un rato (saqué las imágenes de ahí). El Cyber Dogs también lo volví a jugar cuando hice el review pasado, pero en el mismo navegador web. Ahora sí lo bajé para jugarlo como corresponde en DOSBox.

Me pasé dos veces la primera etapa, y una la tercera 😊.

No tengo ninguna anécdota divertida de mi infancia con este juego, pero sí tengo algo que decir ahora de grande. ¡El juego tiene música! Obviamente, las porquerías sin tarjeta de sonido de mi colegio (que sólo lograban sacar un miserable “tut” de no sé dónde) nunca me dejaron experimentar el juego en toda su gloria, pero ahora en el futuro puedo escuchar la música que los creadores estimaron conveniente el año 1993. Es súper buena la weá. Me recuerda al Phantasy Star IV, no sé por qué. Nada que decir, acá les dejo la lista de reproducción de YouTube de la banda sonora, para que la escuchen si les interesa. Suena como juego de DOS, pero como buen juego de DOS (ya hablaremos de los malos…). Tiene un aire medio espacial futurista. O tan espacial futurista como podía ser algo hace casi 30 años.

Las últimas etapas son brígidas.

Así que eso, la cosa se puede bajar directamente desde la página de sus desarrolladores. Y es gratis. También hay una edición especial de navidad, que no he jugado nunca, pero quizás juegue y agregue a la nueva sección de “Reviews de la sala de computación, pero en verdad no”.

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