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Creo que es momento de tocar un tema que no muchas veces se toca en la vida: la calidad de nuestros flanes. O, específicamente, lo que se vende en los supermercados. Tienen un precio relativamente accesible (entre $680 y $820 pesos), requieren sólo de un litro de leche para prepararse y después de estar un par de horas en el refrigerador están listos. Los problemas vienen cuando llega el bajón y dan ganas de comerse el flan.

Para entender el motivo por el qué estoy escribiendo esto, me remontaré un tiempo atrás, cuando escribí la review de Spiritfarer. Como cualquier ser humano haría después de lidiar con el tema principal de ese juego, decidí comprar un flan en el supermercado (aprovechando que mi mamá quería que comprara carne para las empanadas). En una decisión que, en retrospectiva, no fue la mejor, compré un litro de leche y flan para preparar en la casa, lo que me llevó a una de las experiencias más asquerosas de mi vida. Sin revisar la marca, compré Flan Tottus, que parece que era más bien una bolsa de Stevia con meado de flan. Esto fue desagradable multiplicado por cuatro, porque no iba a dejar que los otros pocillos se perdieran. Ya saben, los niños en África y todo eso. Esa experiencia me bastó para querer advertir al resto sobre esa marca de mierda.

Esta combinación de mierda fue lo que inició todo.

Pero no quería dejarlo ahí nomás y desentenderme de las posibles abominaciones que existen en las estanterías de los supermecados. Es por eso que, en un esfuerzo de producción, hemos adquirido flanes de las marcas más famosas y que más regularmente se pueden encontrar en los supermercados. Porque ustedes son nuestros amados lectores y no se merecen comer porquerías.

Métrica de evaluación

En la búsqueda de la mayor objetividad posible, analizaremos la calidad de los flanes en tres categorías distintas:

  1. Facilidad de preparación.
  2. Olor, sabor y textura.
  3. Precio.

Los objetos evaluados fueron los siguientes:

  • Flan Tottus.
  • Flan Livean.
  • Flan Vivo.
  • Flan Daily.
  • Flan Ambrosoli.
  • Flan Caricia.

Para darle uniformidad de criterio a nuestra investigación, todos los flanes preparados fueron de chocolate. No tengo una métrica para hablar de otros sabores, pero se puede asumir con grado importante de certeza que aplica para otras sensaciones. También, como un agregado general, la marca Tottus tiene los mismos fabricantes que otros flanes personalizados del mercado, como Jumbo o Acuenta, así que se puede asumir que las críticas al flan Tottus pueden ser las mismas para las otras marcas propias de cada supermercado.

Parece postres que venden en la calle, aunque más higiénicos.

Facilidad de Preparación

Este es un punto que algunos pueden encontrar como “challa” y que estoy intentando rellenar el análisis para que no se vea tan pelado. Y en otras circunstancias tendrían razón, pero creo que se debe hablar de esto porque no muchos tocan el problema de la preparación. O más específicamente hablando, el problema de los grumos.

Cuando toca preparar el flan y le echamos la bolsita con el producto, tendremos que revolver constantemente para que el polvo se disuelva y para que no se pegue en la olla. Y es acá en donde nos encontramos con un problema que me tocó vivir recurrentemente: sin importar cuánto tiempo revolvía la olla, por norma general, quedaban pequeñas bolas de flan que no se disolvían y que son desagradables al paladar si decidía dejarlas tranquilas y reposar con el resto del flan. El problema es que es inviable tener que estar moliéndolas contra la pared de la olla, lo que es mucha pega y el polvo se pega en las paredes, haciendo que la limpieza posterior fuera peor.

Todos estos flanes (excepto Tottus) fueron testeados entre dos y tres veces. El siguiente gráfico expone la probabilidad de encontrar grumos en el producto final:

No lo digo yo, lo dice la ciencia y la estadística.

Quizás al ver este gráfico comience a encontrar una correlación. Pero, sin adelantarnos mucho, los productos light, por alguna razón que desconozco, son más propensos a dejar grumos hasta el final mientras que los no-light son mucho menos proclives a ello, deshaciéndose incluso antes que la leche esté caliente.

No es chistoso cuando revuelves por diez minutos y aun así no desaparecen.

El evento principal

Ahora nos toca hablar de la calidad del producto en sí. Lo primero que notaremos es el olor de los productos cuando los abramos (bueno, si es que la bolsa no nos da problemas primero). La mejor calidad en el olor la encontraremos en Ambrosoli, que tiene un olor a leche con chocolate en vez de flan. El que le sigue –para mi sorpresa– es Vivo, que tiene un olor dulce que también es delicioso de sentir mientras se prepara, aunque Daily le sigue de cerca. En el extremo opuesto están Livean y Caricia que, la verdad de las cosas, no sentí que tuvieran algo destacable. Huele a chocolate y sería. Como último lugar dejo a Tottus porque no me acuerdo de como olía y no voy a comprar de nuevo esa marca para recordar.

En cuanto al sabor, me encontré con muchas sorpresas que no me esperaba. Pero para comenzar correctamente, vamos por orden.

Tottus vale tres kilómetros de callampa amazónica podrida. Es literalmente comer Stevia de color café caca. ¿Recuerda cuando comió Chocapic un día y descubrió que la fórmula fue cambiada para no tener más sellos, pero la Stevia hizo incomible el cereal? Acá pasa algo similar, y es que realmente es pésimo el sabor. Por un momento pensé que me había equivocado en la leche y me había traído una sin lactosa y endulzada con Stevia, pero luego descubrí que esa abominación no existe (todavía), por lo que sólo puedo echarle la culpa a la mezcla demoniaca que a algún saco de pelotas se le ocurrió. Y probablemente la textura también era de Stevia. No lo sé, ni me interesa.

Alguien le pegó a la leche Soprole porque acá solo se consume Colún.

Livean es la siguiente en la lista, siendo otra opción con saborizantes light. Es inmediata y claramente superior a Tottus por el simple hecho de que no usa Stevia en su fórmula. Pero eso no cambia el que su sabor sea mediocre y reguleque, pasando con un 4 pelado la prueba Ambrónica del sabor. Creo que parte de por qué es tan regular su sabor es porque el contenido es bien poco, con 10 gramos para todo un litro. Y si lo comparamos con otros, que tienen hasta 120 gramos, se entiende un poco que sea tan recatado. Eso no quita que caiga en la categoría “salir del paso” dentro de los flanes, aunque puede ser recomendable para alguien que no le gusta los sabores tan marcados o fuertes. La textura también es muy suave, y creo que es mi favorita de todas porque se disuelve fácil y puedes ponerte a jugar con el flan dentro de tu boca.

Vivo es la tercera muestra que comí, en orden cronológico. Es acá donde tomamos un rumbo más o menos inesperado porque pensé que sería una experiencia parecida al flan previamente analizado, pero la verdad es que el sabor es bien marcado y rico. Estuve leyendo la descripción y está endulzado mayormente con sucralosa y por una pizca de Stevia (22 mg. y 8 mg. por cada 100 gramos, respectivamente). Sí, tiene un sabor leve a Stevia que es imposible de no sentir, pero la sucralosa hace un buen trabajo escondiendo la sensación asquerosa de esa planta. Este es uno de los pocos flanes que viene con dos sobres para hacer versiones con medio litro de leche, y con dos sobres de caramelo para usar separadamente, por si prefieren ese formato. El problema es que los sobres son pésimos y hay una enorme tendencia a que te queden restos del polvo en algún lado del sobre, por lo que tienes que estar sacudiendo, levantando y bajando el sobre e inevitablemente le llegará polvo a la olla y será más latero de limpiar al final. Por último, la textura es regular, aunque encontré una leve discrepancia entre el flan de chocolate y el de vainilla que no pude entender. Así que el que sepa los misterios de esto, ¿puede contactarse conmigo, porfis?

Acá se respetan las tradiciones.

Daily es otra sorpresa que nació de la nada. Como me pasó con Vivo, pensé que sería un Tottus cualquiera o, en el mejor de los casos, un Livean. Pero su sabor me recordó más a Vivo, por lo que tuve que hacer la prueba varias veces para asegurarme de que no estaba escribiendo las reviews mezcladas. Diría que se le siente levemente más el sabor a Stevia debido a que tiene otras proporciones (13 mg. de sucralosa y 11 mg. de Stevia por cada 100 gramos), pero sigue siendo más tolerable y pasable que otros flanes. En su interior vienen dos bolsas, por lo que se puede hacer con medio litro de leche. Pero no viene con caramelo, así que termina en un punto más bajo que Vivo, aunque los sobres no tienen el problema de este último y no queda tanto la cagá cuando se vacían en la leche. La textura es la misma de Vivo, y probando otros sabores, el de tres leches igual les quedó como “vainilla, pero diluida y con Stevia”, así que no recomendaría tanto ese sabor.

Ambrosoli. Aquí es cuando mis expectativas estaban altas, porque los productos light siempre han tenido esa fama de ser fomes debido al sacrificio de ser saludables. Sin embargo, acá nos caímos brígidamente de la nube en la que estábamos. El flan es derechamente fome, vamos a decirlo sin rodeos. Se siente más sabor en las variantes light, y es como si quisieran evitar el drama de los sellos echándoles menos saborizantes. Quizás los químicos que endulzan son pencas o podría ser que no hay receta de amor escondida. Lo que salva realmente al flan es su olor cuando se cocina, pocos grumos y la textura que se parece a Livean. Pero más allá de eso, se siente que para poder ganar sabor tienes que sacarle un vaso de leche antes de cocinarlo, y perder tanto flan para ganar sabor no es muy Stonks que digamos. Para eso es preferible irse a otras marcas que decepcionarán menos.

The unholy combination.

Por último, Caricia. Este caso tiene una equivalencia con el de Ambrosoli con respecto a las expectativas, debido a que en el pasado ha sido la marca símbolo de la toxicidad en sus productos, sobre todo en las bebidas y jugos. En el caso de los flanes cumple con la expectativa de la toxicidad, pero no de la forma en que quisiéramos. En vez de ser una toxicidad tipo “oh, weón, estoy empalagado de azúcar en mi torrente sanguíneo, mejor voy a revisar mi glicemia para saber si agarré diabetes terminal”, es una toxicidad tipo “calmao, ¿se me habrá quemado el flan o la leche? Pero cómo chucha se me puede quemar el flan si ni hirvió esta weá, esto está incomible”. En parte, por esto tuve que hacer la prueba hasta tres veces, pues de verdad pensé que se me había quemado el flan las dos veces anteriores, y sólo al tercer intento pude convencerme de que la weá de flan es mala. Quizás sea por un tema de gustos, pero probablemente muchos quienes hayan comido este flan estarán en desacuerdo conmigo, y eso es válido. Solo puedo decir que el flan no me gustó porque no es una toxicidad rica y diabética como la esperaba, por lo que es mejor que busque en otro lado. Por último, la textura se siente rica y más densa que otras, pero el sabor opaca mucho su disfrute, por lo que tampoco podemos darle un punto positivo acá.

Después de comer estos flanes sólo podría recomendar Vivo y Daily entre las marcas a escoger si quiere un flan decente. Ambrosoli y Livean para ciertos gustos no tan empalagosos. Y evitar por completo Tottus (o sus equivalentes) y Caricia.

Podríamos dar por finalizado este análisis con esto, pero también tenemos que considerar al público no objetivo de este formato, en donde te tienes que dar la paja de cocinar el flan: las personas que comen flan preparado en formatos pequeños. Como vienen preparados y listos nos ahorraremos los pasos de explicar detalles innecesarios:

Flan Soprole: La textura es una de las cosas que más me gustan porque, a diferencia de los flanes preparados, es más consistente y dura. Como que igual le falta vainilla/caramelo al sabor, pero está bien, no deja tan empalagada la boca con su sabor. Además, no diría que es un aspecto negativo, es super rico y probablemente mi favorito de los preparados. Tiene caramelo abajo, por lo que es necesario hundir la cuchara hasta abajo para llegar a él. Eso sí, son bien cagados con esto y se acaba más rápido de lo que a cualquiera le gustaría. Estoy seguro de que antes el fondo estaba tapado en caramelo, es una pena que los tiempos nos quiten lo bueno de la vida.

Flan Nestlé: Lo primero que se nota cuando se abre el envase es la capa de caramelo arriba, cosa de la que carece Soprole, así que tenemos un punto a favor. La textura es más liviana y se siente ligeramente menos el sabor a vainilla en comparación con otros flanes. Pero lo compensa enormemente con el caramelo que, sin importar cuántas cucharadas se estén comiendo, siempre está presente, aunque sea un poco, para acompañarlo; lo que hace que sea un flan más rico, en general, de comer. Creo que el punto negativo se lo lleva el envase, con esa forma semi circular a los costados que hace que los restos de flan se queden pegados y haga que la gente con TOC se irrite.

Flan Colún: Lo siento por la gente que quiere apoyar a Colún por ser una cooperativa chilena, que les paga bien a los lecheros y todo eso, pero este flan vale callampa. El sabor me recuerda a Caricia en toxicidad y no es para nada agradable. Es como si se les hubiera quemado el flan y ocuparan un sucedáneo del sucedáneo de extracto de vainilla o algo así. Es una sensación mala que, más encima, queda por algunos minutos en la boca, por lo que no acaba la sensación cuando te lo terminas. El caramelo, además de ser poco, no ayuda a tapar el sabor.

Flan Soprole (Receta de la Abuela): Este producto lo descubrí un tiempo después de escribir sobre los flanes previamente descritos. No sé qué receta tomaron ni de qué abuela, pero no le encontré mayor diferencia al flan normal, así que no puedo decir mucho al respecto. Hasta el envase es más feo que el clásico.

Para finalizar esta sección de productos para preparar, mi veredicto sería el siguiente:

Vivo > Daily > Ambrosoli = Livean > Caricia >>>>>>>>>>> Tottus y similares

Y entre los preparados:

Flan Soprole = Receta de la Abuela > Flan Nestlé >>>>>>>>>> Flan Colún

Y podríamos dar por terminada esta review tan innecesaria y subjetiva, pero quisimos ir un paso más allá. Y gracias a otro esfuerzo de producción, lo logramos:

FLAN CASERO

Ohh yeah. Now we’re talking.

En internet existen muchas recetas de flanes caseros para hacer, pero, para el propósito de esta review se tomó esta receta: https://cuk-it.com/recetas/flan-casero/

Eso sí, hemos decidido tomar ciertas libertades. Debido a que hacer tantos flanes para analizar nos dejó con un surplus de caramelos en bolsa, usamos esos para la receta (lo que, en retrospectiva fue un error bien weón) y reemplazamos el azúcar normal por azúcar light. Usamos sólo 120 gramos de este azúcar, separada en bolsitas de 60 gramos para su distribución, que es más amigable para personas que sufren con la insulina y/o son diabéticos.

Otra diferencia es que, para muchos, usar un horno eléctrico por 60 minutos puede ser bastante doloroso para el bolsillo, por lo que hemos decidido usar la vieja técnica de “Baño María” durante una hora, dejando un efecto casi idéntico al uso de horno. Lo importante para esto es que el pocillo que usemos para el flan tiene que ser más pequeño que la olla que usaremos para cocinarlo, y la medida de agua tiene que ser un par de dedos más arriba del contenido del flan. Y para evitar desastres (porque el flan no se puede mojar), usamos papel de aluminio, que ayudará a que el calor no escape y se cocine uniformemente.

La métrica para saber si nuestro flan está listo es enterrar un cuchillo. Si lo sacamos y sale limpio significa que el flan se encuentra listo y se debe sacar. Se deja en el refrigerador de cuatro a seis horas y lo tendrán listeilor.

¿Y dónde queda el flan casero en todas estas métricas?

Flan Casero >>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>> Vivo > Daily > Ambrosoli = Livean > Caricia >>>>>>>>>>> Tottus y similares

Mira esa delicia, Comparini.

Simplemente no hay punto de comparación. La vainilla queda perfecta y sabe realmente a vainilla, la textura es exquisita y no se siente como si fuera flan con sabor a leche con vainilla, y mezclado con un caramelo casero (recomendamos hacer uno y no usar uno residual como este humilde servidor) le da todo el toque. Sale más caro hacerlo, aproximadamente $2.500 pesos, pero considerando que sale más flan que comprar uno para hacer, y la exquisitez que sale, es perfectamente recomendable dejar los productos de los supermercados y no conformarse con la mediocridad que son.

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2 thoughts on “Flanes

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