Posted in Retro, Reviews, Sala de computación
Esto pasa cuando se consumen drogan sin control.

Meth Math Rescue es un juego de plataformas desarrollado por Apogee. ¿Adivinen qué otro juego desarrolló Apogee? Así es: Cosmo’s Cosmic Adventures (pinche acá para leer el entretenido review de ese juego). Creo que esta información es suficiente como para saber para dónde va esto. Pero al mal paso hay que darle prisa, así que démosle.

Corría el año 1992 y, no conforme con haber desarrollado las aventuras de Cosmo, Apogee sacó un segundo juego: Math Rescue. Ignoro en qué orden salieron, así que es posible que la oración anterior deba frasearse al revés. Math Rescue comparte dos cosas con CCA (“Cosmo’s Cosmic Adventure”, no lo voy a escribir completo nunca más), además del desarrollador. La primera es que ambos son juegos de plataforma. Y la segunda, que ambos son shareware (en realidad, comparten más cosas, pero eso lo veremos más adelante). Un shareware es un tipo de licencia que se usaba en la antigüedad, donde la primera parte del juego era gratis, pero había que pagar por el resto. Yo sólo he jugado a la versión shareware de este juego (ídem para CCA), así que mis opiniones sólo versan sobre lo que conozco. Si resulta que el resto del juego es una obra maestra, jamás lo sabré (ídem, de nuevo, para CCA). Ni tampoco me importa, a estas alturas.

Ahora bien, les comento que descubrí que las versiones completas de ambos juegos (CCA y éste) están en Steam, por la módica suma de tres luquitas cada uno. Ni cagando gasto plata en ellos, así que la calidad de la parte que no jugué seguirá sumergida en el misterio (y el desinterés), al menos en mi caso.

Pero bueno ya, ¡vamos al review, por favor!

La historia del juego es producto de lo que, asumo, fueron años de maltrato a punta de jale de neoprén. Se supone que los números están desapareciendo, en el sentido más concreto de la afirmación. Básicamente, si había un número escrito en algún lado, como un papel, es posible que haya desaparecido de ese lugar. Así, el papel estaría en blanco. Y esto hizo que quedara la pura cagada: Wall Street colapsó; las señales de límite de velocidad en la calle no dicen nada (y, por tanto, la gente ya no es capaz de comprender que no puede andar a 200 en una zona residencial); la mamá del protagonista llora en el baño, porque el cheque con su sueldo tampoco dice nada; entre muchas otras cosas locas. Y no sólo fueron robados del mundo físico los números. Oh no, también fueron robados de la mente de las personas. Ni siquiera puedes llamar a tus amigos por teléfono, pues ni tu memoria está a salvo de la fuga de números (porque antes uno tenía que acordarse de los números de teléfono).

En medio de esta locura, el o la protagonista (podemos elegir), un infante caucásico que ha sido expuesto de forma excesiva al solárium, descubre que hay unos bichos raros (en este caso, una nariz) robando números y cargándolos en un camión de basura. En un acto de infinita valentía, niñe-caucásique-naranje apunta a la nariz con su dedo, y ¡paf!, una mariposa con un balde se materializa en el aire. Acto seguido, la mariposa vuelca el contenido del balde, un moco rosado, sobre la nariz, y ésta muere.

Por qué motivo se roban los números o cómo lo hacen para robarlos de la mente de las personas, son preguntas que están de más, porque el juego nunca las abordará.

Luego de esta convincente, y nada inducida por estupefacientes introducción, vamos al menú de inicio, donde podemos elegir la dificultad y un MONTÓN de cosas. Luego de eso, vamos al juego, por fin.

Pantallas previas al menú de inicio (que está en la cuarta imagen). No incluí la historia, que está metida entremedio también.

Al igual que con CCA, este era el mojón con choclo tier de los juegos de la sala de computación. Y, al menos yo, lo jugaba sólo porque era lo único que había, igual que CCA. En esencia, es otro juego de plataforma de diseño penca. Pero esta vez no es sólo fome, sino que es realmente mula. Hay una que otra plataforma y uno que otro enemigo, más que nada, para justificar el espacio vacío entre los momentos en que nos dedicamos a la mecánica central del juego: resolver problemas matemáticos. Básicamente, hay unos bloques similares a los del Mario, y cuando los tocamos, vamos a una pantalla con un problema escrito, donde hay que elegir la respuesta. En la medida en que respondemos los problemas correctamente, se va llenando una barra que, al estar completa, nos da una llave para salir de la etapa. Un inconveniente con esto es que hay que completar infinitos problemas para sacar la llave, lo que redunda en un tedio enorme. Más encima, los problemas están en inglés, así que el pequeño yo del pasado tampoco tenía muchas herramientas como para poder responderlos bien.

¿Para qué quiere Lupe tantos pescados?

A diferencia de CCA, acá no podemos saltar sobre los enemigos para matarlos, sino que una de nuestras acciones hace que aparezca la mariposa de la introducción y les de vuelta encima un balde con moco, que los disuelve en el acto. ¿Cómo podemos invocar a la mariposa a voluntad? Ni idea.

Además, hay unos mini camiones que uno pensaría que son malos, pero no. En la parte inferior de la pantalla, en el centro, hay una ecuación. Si tocamos el camión con el número que resuelve esa ecuación correctamente, ganamos algo. Lo cierto es que no presté suficiente atención (ni cuando niño, ni ahora) como para saber qué es lo que ganamos. Ni me importa, en realidad. Tampoco sé qué pasa si se toca un camión con el número incorrecto.

La primera etapa transcurre bajo el agua, porque por qué no.

Al igual que CCA, las gráficas y la música no son de mi gusto. No me agrada como se ven los colores, y los enemigos son weás muy raras (como resortes, narices, o una weá que parece una “x” de plasticina). La música es un loop de mierda, igual que en CCA, pero ahora lo comenzamos a escuchar desde que comienza el juego. Porque esta vez no se dieron la paja de hacer una música distinta para la pantalla de título y para la primera etapa. Lamentablemente, no pude encontrar el tema en YouTube, sino que sólo encontré una versión en MIDI, muy distinta a la que escucho yo, pero igual de mala.

Tengo pocos recuerdos de este juego, principalmente, porque lo evitaba de forma activa. Sí recuerdo que tenía un compañero que lo amaba. Tanto así, que lo tenía en la casa (ignoro si el shareware o la versión completa). Recuerdo haber ido a su casa y haberlo “jugado” (es decir, mirar aburrido como él jugaba).

Si usted quiere jugar esta atrocidad, está equivocado, pero yo no soy su mamá y no le diré qué hacer. Así que puede descargar el shareware desde acá. O puede desperdiciar plata en la versión completa en Steam, pero después no me llore si no le gustó. Lo que es yo, creo que el juego es pésimo, y que sólo tiene un valor histórico (discutible) y nostálgico (para aquellos que lo jugaron cuando tenían siete). Proceda bajo su propio riesgo.

¿Alguien dijo pantalla de carga en un juego de DOS del año ’92?
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