Posted in La vez que intenté jugar..., Opinión
Genial, solo faltan los antivacunas y es como vivir en el 2021.

Si sigue mis reviews en el sitio, se habrá dado cuenta de que tengo una parcialidad evidente a la hora de hablar de juegos que tratan de administrar recursos. Me encanta administrar variables y distribuir recursos, es como aprender cómo cada pieza de un reloj funciona y encargarse de que funcione óptimamente, aunque con la libertad de que se puede escoger cómo queremos que funcione. Sin embargo, a veces algunos juegos se exceden en la cantidad de mecánicas que debes usar. Es por eso que hoy quiero hablar de Graveyard Keeper.

Isekai, mi género favorito

Nuestro protagonista es una persona común y corriente que hacía cosas normales y corrientes (como tener un corte de pelo de desarrollador de juego indie pretencioso), hasta que Camión-senpai decide darle un viaje gratuito a otro mundo, estilo isekai. Al llegar, se entera de que es el nuevo guardián del cementerio y que tendrá que hacer cosas de guardián del cementerio, aunque por interno intentará volver a su mundo.

De esta forma comienza el juego: una calavera parlanchina que tiene amnesia nos pide desenterrar a alguien (sí, esto se va poniendo cada vez mejor, ¿no?), desbloqueando una de las primeras mecánicas del juego, las autopsias. Es quizás una de las mecánicas más interesantes, ya que permite remover partes del cuerpo humano, como la sangre, la grasa, la carne, el cerebro, los intestinos, etc., siendo estos elementos útiles para diferentes situaciones que ocurrirán más tarde.

Lo que hace la mecánica de las autopsias es permitirnos remover ciertas partes del cuerpo, pero con un canje, ya que al removerlas haremos que decaiga la calidad del cuerpo, y nos penalizará la calificación de nuestro cementerio. O puede pasar lo opuesto, podremos mejorar la calidad del cuerpo y hacer que nuestro cementerio sea más monono.

El cementerio será el lugar donde enterremos a la gente (duh) y, dependiendo de la calidad del cuerpo, tendremos cierta calificación que será como la reputación del cementerio, como ya indiqué. También se verá afectado por los adornos que pongamos y el mantenimiento de las tumbas que hagamos, lo que genera una enorme sinergia entre las existentes mecánicas. Un ejemplo mucho más claro es cuando puedes abrir la iglesia y recitar sermones a la gente, lo que es afectado, entre otras cosas, por la percepción de tu cementerio. Entre mejor evaluado, más platita haces. Y hay que considerar que la plata es un bien escaso y muy solicitado, así que entre más cosas puedas hacer para ganar dinerales, mejor.

Su buen lomo para este 18 de septiembre.

En esta parte vamos en bajada

Creo que podría haberlo pasado mejor y disfrutado más el juego y sus mecánicas si no fuera por el —quizás— mayor problema que tiene el juego: todo está muy lejos y el personaje es lento a morir. Por poner un ejemplo, si quisiera viajar de mi casa al pueblo, podría ser fácil un minuto entero de ida, otro minuto para desplazarme hacia el personaje no jugador al que quiero hablar, y de vuelta otros dos minutos dependiendo de la ubicación en que esté. Podrán entender que si quiero cortar árboles en cierta ubicación un viaje de cuatro minutos para conseguir un tronco no está entre mis panoramas de viernes por la noche. El mapa también se siente demasiado grande, cosa que entiendo por un tema de inmersión y un poco más de realismo, pero hay partes en donde es literal el caminar sin nada que hacer o recolectar cosas del suelo, solo para ver como el botón del teclado se estanca de tanto rato tenerlo apretado.

Créanme, la inmersión se desvanece cuando tienes que ver esta weá de campo 30 veces por semana.

El otro grave problema que tiene es que tiene demasiadas mecánicas. Y cuando digo demasiadas, es que son demasiadas y con poca sinergia entre ellas. Trabajar la piedra y la madera tiene sentido, ya que necesitas arreglar el cementerio y dejarlo monono, pero otras mecánicas, como tener una zona donde plantar manzanos, no tiene mucha relación con lo principal del juego.

Creo que el problema principal es que muchas mecánicas no tienen sentido de ser y se les da mucha más atención de la que se debería. Un ejemplo de ello es el poder cultivar tus propias verduras, con posibilidades de aumentar la calidad de éstas, el poder tener árboles con frutos, tener tu propia viña y crear vino, entre muchas cosas. Ya casi estamos equiparando en mecánicas a Story of Seasons, y esto solo es un área del juego. También tienes que construir diferentes zonas de trabajo que ocuparán diferentes materiales que tendrán distintos tratamientos, como convertirlos en clavos o bisagras, y con eso obtendrás mejoras que te darán acceso a diferentes construcciones.

Con todo lo mencionado me quedo corto, porque el juego tiene todavía más mecánicas: cocinar, investigar, escribir libros, dedicarte a la teología, un sistema de amistad con los habitantes del pueblo, combate, tener ayudantes zombis… y si todo eso te aburre, también tienes un campamento de perseguidos políticos que cuidar y hacer crecer para poder admitir más gente.

Sé lo que pueden estar pensando y aprovecho de aclararlo: el juego no incentiva la especialización de un área por sobre otra. Para poder avanzar en teología necesitarás aprender a trabajar el vidrio, pero para aprender a hacer esto necesitarás desbloquear el trabajar los metales y adquirir una mejor forja, lo que se hace consiguiendo papel de cuero de cerdo que se desbloquea en el área de escritura, pero para conseguir los materiales necesitarás invertir en desollar los cadáveres que nos lleguen, pero al burro le dará la weá y no nos traerá cadáveres porque somos cerdos capitalistas y él es de la revolución y weás, por lo que exigirá cinco zanahorias por cadáver, por lo que tendrás que desbloquear la granja, cuyo título está a nombre de un mercader que te exigirá o un monto pecuniario por ella o hacer un trabajo. Todo esto para hacer tinta. Todo esto con la velocidad de tortuga del personaje.

¿ME VEÍ PREOCUPADO POR TUS WEÁS? TRÁEME LOS CADÁVERES CONCHETUMARE.

No solo los personajes del pueblo son sacos de weas (todos pesados o aprovechadores, sin excepciones), todos me fuerzan a subir reputación para desbloquear ciertas cosas necesarias para la historia. No me interesan sus historias de mierda ni que me tengan de casero por todo el pueblo. No me interesa verme forzado a interactuar con TODAS las mecánicas del juego, solo quiero enterrar cadáveres y tener un lindo cementerio. Me interesaba ir a la supuesta ciudad fuera del pueblo, de la que muchos personajes recurrentemente hablan y que el juego se encarga de ponerte a modo de carnada como un objetivo para mitad del juego, solo para romperte las esperanzas porque los desarrolladores decidieron ponerlo en broma, confesando que en realidad nunca desarrollaron esa parte del juego.

C’est fini

Fue en este punto que perdí la paciencia. Está bien que los desarrolladores sientan que quieran armar mecánicas que se complementen entre sí, pero el grado al que llega Graveyard Keeper te obliga a estar permanentemente atento a todos los aspectos del juego, y con una lentitud que lo único que hace es hacerte perder la paciencia más rápido. Sé que hay personas a las que les podría encantar algo así, y están en su derecho, pero este juego no es para mí. Prefiero juegos donde las mecánicas sean simples pero profundas, con capacidad de especializarte en lo que quieras y con una velocidad de movimiento ACEPTABLE PARA ESTE PLANO EXISTENCIAL.

Como dato, jugué este juego dos veces y lo dejé botado en la misma parte. Tuve que escapar dos veces de los aneurismas que intentaban liquidar mi existencia.
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