Posted in La vez que intenté jugar..., Opinión
Esta imagen es lo que más va a ver durante el juego.

Quizás no muchos sepan del juego del que hablaré… pero hace unos años la moda de ser youtuber fue tan grande que inspiró a unos desarrolladores independientes a crear Youtubers Life, o como me gusta llamarlo cariñosamente, “el sueño zoomer de ser famoso en yutúb”. Como juego, era decente para pasar el rato, aunque mostraba de forma muy idílica el tras bambalinas del oficio: mucho carrete, mucha invitación a eventos (aun cuando tuvieras tres suscriptores), mucha facilidad para hacer amigos, etc.

No creo que el sueño de ser youtuber haya realmente desaparecido de nuestra juventud, aunque ahora es más el ser streamer, tiktoker, influencer o cualquier otra moda actual (o no tan actual si está leyendo esto en el 2031). Y creo que es por este motivo que los creadores decidieron bendecirnos con una secuela. Esperen, ¿dije “bendecirnos”? Quise decir “maldecirnos con una weá que se siente como si un montón de boomers se hubieran sentado y dicho “¿qué les gusta a los millenials?”, y hubieran desatado su imaginación para hacerse una idea estereotípica de cómo son los millennials y sus gustos”.

Despertamos del coma y nuestras piernas no están

La historia de Youtubers Life 2 es simple: todo lo que ocurrió en el primer juego era, en realidad, una prueba para ser youtuber, por lo que nos envían a… Youtuber Town, o algo así, para ser youtuber de verdad. No sé si hilar ambos juegos como si el primer juego fuera una simulación de la secuela es buena historia porque se siente como si desmerecieran mis esfuerzos en el primer juego. “Oh, todo fue una ilusión dentro de la Matrix lol”. De hecho, ¿cuál es la necesidad de mencionarla por completo? La secuela perfectamente pudo haber omitido los eventos del primer juego porque, además de la trama tipo Matrix, no tienen conexión alguna.

Antes de escribir esta review no me di cuenta, pero YL2 perdió la oportunidad de tratarse sobre vTubers.

Después de unas cansadoras pantallas de carga, nos dejan en un pueblo en donde todo está enfocado en ser youtuber. Tienes tiendas de juegos, restaurantes con torneos de juegos, gimnasios donde podemos fingir que hacemos ejercicio mientras nos sacamos fotos para subirlas a Instagram, y un montón de irrelevantes etcéteras. Como es común en este tipo de juegos (como Graveyard Keeper), todos son unos sacos de plomo y tienen el ego tan metido en el culo que fácil podrían levitar por la ciudad. Creo que solo una persona fue amorosa y se me olvidó quién es porque solo me la encontré una vez, así que siquiera pude waifusearla.

Si no nos alcanza para ser como Germán, por último, como Vardoc

Después de llegar a nuestro departamento, nos llama productor-senpai y nos informa que tenemos que comenzar a trabajar porque hay muchas expectativas puestas en nuestros hombros. Para ello, nos entrega una consola con un juego para comenzar a trabajar, lo que nos da cuenta de la primera y quizás la más fatal falla del juego: no hay otra opción más que ser youtuber de videojuegos. En la entrega pasada teníamos la opción de poder hacer videos de juegos, ser músicos, cocineros, hablar de moda o incluso hacer videos sobre estilos de vida saludable. Bajamos de cinco opciones a una sola, probablemente, porque es lo que más está de moda estos días.

Hablando de Tomb Raider, me da risa que el reboot de la saga tiene a Laura Croft diciéndose a sí misma “puedo hacerlo” mientras su conteo de asesinatos va por las seis cifras.

De verdad no entiendo este downgrade en opciones. Antes tenías la opción de escoger instrumentos y ver su sinergia con el género de música que escogías, o podías escoger una vida culinaria y prestar atención a los ingredientes que puedes combinar, pero acá no hay nada de eso. No sé si pensaron en agregar más modos más adelante y vendernos un juego incompleto, o si se les acabó la plata a mitad de camino y tuvieron que sacar el juego con lo que tenían listo. Una secuela, como mínimo, debería tener más o menos lo mismo que sus precuelas, así que la falta de opciones es, como mínimo, preocupante.

A medida que juguemos, iremos desbloqueando algunas opciones como streamear juegos y, al hacerlo, tienes que competir contra otras personas dependiendo del horario en que streameas. También se desbloquea un minijuego tipo Dance Dance Revolution, en donde tienes que presionar distintas teclas dependiendo de cómo vengan, lo que es mucho mejor que lo azaroso del sistema de tarjetas que usa, aunque tampoco tanto mejor porque no tienes música de acompañamiento que te indique cuál es el mejor ritmo para no fallar (o podría comprar un metrónomo quizás). No sé ustedes, pero jugar DDR sin guía musical es lo más penca de la vida y solo se lo recomendaría a mis más odiados enemigos.

Hablé antes del sistema de tarjetas así que comentaré brevemente para que no se queden en el limbo de no saber qué imbecilidades hablo. Cuando grabemos videos, nuestras acciones serán determinadas por las tarjetas de reacción que tengamos. Estas tarjetas serán nuestras reacciones a ciertos eventos cuando estemos grabando, como por ejemplo poder contar un chiste malo cuando perdamos en el primer nivel o dar un dato nerd anecdótico cuando estemos en la pantalla de carga, entre muchos otros. El mazo lo construyes con las reacciones que quieres tener, que irán saliendo al azar, lo que en mi mala suerte siempre se traducía en lo siguiente: algunas no tenían sinergia entre sí, algunas me las bajaban por “copyright” (sí, poner cara de imbécil tiene copyright) o no podía enlazarlas entre sí en la edición del video, lo que rompía el combo que forjaba.

BASTA CON LOS MEMES POR LA CHUCHA, BASTA.

No entiendo por qué no puede ser un sistema en donde puedas escoger tus reacciones dependiendo del tipo de youtuber que quieres ser. Tengo que poner caras imbéciles o poner memes en los videos porque parece que solo eso saben hacer los youtubers, supongo. Tengo claro que yo sería un pésimo youtuber en la vida real porque me gusta hablar de datos, de desarrollo, gameplay y no me forzaría a decir “QUE TAL CHICOS Y CHICAS Y BIENVENIDOS A [inserte nombre de canal] ACÁ LES HABLA [inserte nombre genérico más algunos números] Y [inserte “ostia” si es youtuber español] HOY LES HABLAREMOS DE [inserte juego]” en cada una de mis introducciones. Pero, cuando pasas de un juego a su secuela y le quitas cuatro opciones, lo mínimo que podría esperar es tener un nivel de customización en el tipo de youtuber que quisiera ser, al público que quisiera apuntar, o variables como esa. Asumo que los desarrolladores piensan que los creadores de contenido solo tienen un tipo de personalidad y los que consumen contenido también consumen engrudo mientras miran a sus youtubers favoritos.

Literalmente vivimos en Pueblo Paleta

No hay mucho que hacer en la “ciudad” youtuber donde vivimos (creo que con la cantidad de gente que hay, este lugar calificaría mejor como asentamiento), más allá de salir a comprar juegos, hablar con quienes queremos waifuear o husbandear y participar en algunos eventos que aparecen con mucha anticipación. Se pueden subir fotos con gente en nuestro Instagram, pero se siente irrelevante porque el nivel de participación de nuestras entradas está directamente ligado a cuánta gente nos sigue en nuestro canal. Esto significa que, si hacemos un evento único, con acceso exclusivo al que ningún otro ser humano tiene acceso, no tendremos más interacción que si le sacáramos una foto a una paloma cagando el auto de alguien.

OH, CTM. ES LA ALCALDESA REGINATO. DEVUELVE LA PLATA VIEJA CTM.

Hay un gimnasio en donde podremos entrenar, pero no hay forma de saber si hay efectos positivos. Nuestras acciones diarias están limitadas a lo que nuestra barra de energía nos permita hacer y el juego da a entender que haciendo ejercicio podremos mejorar esta barra o consumir menos energía. Hice el experimento durante 20 días y no encontré ningún cambio significativo en mi resistencia. No sé si está bugueado o si necesitaba hacerlo por 80 días más, pero considerando lo costoso en energía que es ir al gimnasio, es inviable intentar el reto.

Y ese es el otro drama del juego: todo cuesta una cantidad inmensa de energía. Si quiero streamear o hacer un video de un juego, la cantidad de energía que gasto no me deja hacer casi nada más por el resto del día. Para recuperar fuerzas se puede comer, pero es caro al inicio del juego, lo que hace inviable hacer múltiples cosas. Pero si dejas de hacer videos, no puedes aumentar tus ingresos para seguir evolucionando como youtuber.

Al final, muchos días tenían la siguiente rutina: hablar con la waifu que quería waifusear, grabar video, editar video, ir a la cama. La única razón para romper ese ciclo eran los eventos, que consistían en buscar gente y sacarse fotos o weás así. En un momento, aparecen varios youtubers famosos de la vida real (creo… supongo que son famosos) para tener subtramas que pueden, incluso, ser consideradas como malas parodias de Scooby Doo, por lo mal escritas que están. Claro, son opcionales, pero opcionalmente puedes dejar de recibir una recompensa que podría ayudarte enormemente en tu carrera, como tarjetas de reacciones o muebles para la casa, así que de “opcional” casi nada tienen.

¿Ustedes creían que exageraba con lo de Scooby Doo?

Entre todas estas tramas que iban y venían, la real trama principal sale a luz. El problema es que en este punto de mi vida poco y nada me importa lo que tenga que decirme la alcaldesa Reginato. Creo que era una trama sobre hackers del metaverso, o algo así, y que la única forma de derrotarlos es conseguir unas llaves que tienen ciertos youtubers, que son como… guardianes o algo así. Pero para ser amigos de ellos tenía que convertirme siempre en el mejor, mejor que nadie más, atraparlos mi prueba es, entrenarlos mi ideal. El caso es que la trama era más que nada “hazte amigo de estos sacos de weas”. Cuál meme de Capitán América, decidí que no, que no lo iba a hacer.

¡Eso es to- eso es to- eso es todo, amigos!

¿Qué lleva a un desarrollador a complicar más de la cuenta sus juegos? ¿De dónde nace ese deseo aparentemente innato de matar la gallina de los huevos de oro? Quiero pensar que Dr. House tiene una respuesta a estas interrogantes, pero como la serie está muerta desde hace nueve años, solo me queda mirar este juego y tratar de hacerme alguna idea. Creo que se emocionaron intentando ser relevantes y gastaron un montón de dinero para hacerse de la imagen y derechos de youtubers famosos (y sus perros), pero descuidaron todo lo demás, lo que es bastante perjudicial en cualquier libro de desarrollo de videojuegos. O puede que el primer Youtubers Life fue un simple golpe de suerte, un accidente milagroso que los puso en la fama.

Si hay algo que me enseñó este juego, es que es difícil que los golpes de suerte sucedan dos veces seguidas. Y que se necesita mucho enfoque para no perder el rumbo, porque perseguir tendencias puede ser algo demasiado peligroso.

Señora, no me está dando argumentos sólidos para seguir jugando esta weá.
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