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Nombre: realMyst: Masterpiece Edition

Desarrollador: Cyan Worlds

Publicador: Cyan Worlds

Fecha de Salida: 4 de febrero de 2014

Plataformas: PC, Nintendo Switch

Myst es un juego de exploración y puzles en primera persona que originalmente salió el año 1993, y que tuvo un éxito inmediato. Como siempre ocurre cuando a las cosas les va bien, salieron secuelas: Riven, Exil, Revelation y End of Ages. No sé si Uru cuenta como secuela, o si es un spinoff o alguna lesera por el estilo.

No conforme con todos estos juegos, también salieron los remakes, remasters, ports y todas esas cosillas. Y entre todas esas cosas, salió la versión del primer juego de la que habla esta reseña.

Las versiones me confunden

En su momento salieron dos “versiones mejoradas” de Myst: Myst: Masterpiece Edition (1999) y realMyst (2000, creo…). Y después se lanzó una versión con los títulos fusionados: realMyst: Masterpiece Edition. Ahora bien, las ediciones “no-real” son juegos en 2D donde sólo podemos acceder a ciertos lugares y tenemos una cámara fija, pues cada escenario es una imagen. La diferencia entre Myst normal y la Masterpiece Edition es que esta última tiene una paleta de colores más amplia (porque en el ’93 la tecnología no permitía desplegar tantos colores en un PC). El realMyst, por su lado, es un juego 3D donde podemos explorar de forma más libre. Finalmente, la versión realMyst: Masterpiece Edition simplemente tiene mejores texturas que el realMyst original. Todos los juegos cuentan la misma historia y tienen los mismos puzles (pero las “real” agregan una cosilla buena onda para quienes cachen).

Ah, también hay un port de Nintendo DS, pero no tengo remota idea de qué onda ese.

Con toda esta chachara sólo quiero decir que la versión de la que haré la reseña es la más bacanocita, pero que, para efectos de economizar en lenguaje, llamaré simplemente Myst desde acá en adelante.

Igual, a estas alturas ya se ven viejitas las gráficas.

Te juro que yo no fui, papá

La historia es bastante sencilla en su planteamiento. Por motivos que no son especificados caemos (literalmente, caemos) en Myst, un mundo con una isla en la que hay muchos libros que sirven para comunicarse con otros mundos de una volá similar (mucha agua y una isla media piñufla). Dependiendo de que tan agenciosos seamos, vamos a cachar que hay dos personas atrapadas en dos libros, uno rojo y otro azul. A través de estos libros nos comunicarán que han sido aprisionados injustamente y que el del otro libro es el malo. También, nos pedirán que encontremos hojas del color de su libro para poder ser liberados.

Todo esto no tiene mucho sentido en un inicio, pero comienza a cobrarlo en la medida en que avanzamos y descubrimos más cosillas. Una recomendación, eso sí, léase con atención todos los documentos, papeles y libros que pille, que son instrumentales en entender y resolver qué onda todo.

En serio, lea las cuestiones.

Un juego cooperativo de un solo jugador

Uno de mis elementos favoritos de juegos como Myst, es que permite jugar con otras personas pese a ser un juego de un solo jugador. “¿Cómo es esto?” se preguntará usted. Bueno, el asunto es que es un juego de puzles que no requiere ninguna destreza física, sino mental. Por lo mismo, vamos a pasar ratos largos mirando la misma cosa para tratar de encontrar una solución a lo que sea que nos ocupe. En este escenario, es práctico y entretenido tener a una persona al lado (o más de una) para discutir las cositas que vayamos encontrando, o cómo tal o cual elemento del mundo se vincula con la trama o con la resolución de un puzle determinado. Creo que no jugar estos juegos en soledad les suma un montón, pese a que no hayan sido diseñados con ese objetivo (o quizás sí, quién sabe…).

Otra cosa bacán que promueve Myst es llevar un registro escrito de los distintos elementos con los que nos vayamos encontrando y nos parezcan relevantes. ¿Unas estatuas parecen curiosas? Mejor anotarlo y hacer un dibujito. ¿Pillamos patrones de algo desconocido en un libro? Mejor que quede por escrito, no sea que lo necesitemos después. Y es que el carácter aparentemente inconexo de los distintos elementos del juego implica que muchas cosas que no están en el mismo espacio están relacionadas entre sí.

Ahora, si bien los creadores afirmaron en su momento que querían que los puzles no fueran arbitrarios… esto no resulto tan así. Al final, son un montón de cosas aleatorias que siguen una lógica media arbitraria. Y sólo cuando entramos en esta lógica vamos a poder avanzar a buen paso. Por lo mismo, es mucho más cómodo tener un registro que forzarse a ir y volver cada vez que necesitemos revisitar determinada información.

En mi caso, registrar las cosas por escrito es una actividad que solemos realizar con mi señora. No sólo con Myst, sino que también con los viajes que realizamos (aunque no son muchos…) o con otras cosas que nos parezcan relevantes. Por lo mismo, tenemos registros escritos de un montón de experiencias cuyos detalles se habrían perdido si no los hubiésemos anotado. Y es chori mirar esos “diarios” después; hay algo bonito en la confección conjunta de un documento para registrar algo.

Algunas notas del diario de nuestras aventuras en Myst.

Extrañamente comfy

Pese a ser media random, la experiencia de jugar Myst una tarde de domingo, mientras conversamos y construimos un diario de la aventura, es muy comodita y relajante. Podemos sumarle unas cervezas y quizás unas papitas o alguna tontera para picotear, para amenizar el asunto. O unas frazaditas y unos cafés, si hace frío ese día.

Resolver los puzles es entretenido y satisfactorio, al igual que pillar tonteras que no parecieran tener otro propósito además de ser cosas chori que alguien dejó por ahí. Encontrar las páginas y aprender más de la historia también es bacán. Eso sí, el audio de los tipos de los libros se escucha un poco como el poto; y hay al menos un puzle que me parece una soberana lata. Fuera de eso, todo bien.

Supongo que, en su momento, Myst fue un éxito por su avanzada tecnología (para la época), por su narrativa más elaborada… y su carácter más “adulto”. Para estándares actuales, es probablemente un juego de puzles en primera persona más entre los chorrocientos mil que deben existir. Esto no lo hace malo (porque es bueno), pero quizás la experiencia sea un poco tosca para gente más joven o no tan familiarizada con juegos de puzles medios raros. Sin embargo, si usted está más familiarizado o considera tener suficiente paciencia como para agarrarle la mano a esta cosa, le dejo totalmente recomendado. Eso sí, considere que el control de la versión de Switch es un poco raro y cuesta un poco acostumbrarse, comparado con el mouse de toda la vida del PC.

Cómprese un cuaderno, invite a alguien a jugar y compre unos suflés. Lo va a pasar terrible de bien.

Creo que este fue el punto en que entendimos la lógica del juego y nos fuimos por un tubo.

Recomendado para:

  • Personas con poco tiempo. Es cortito… unas seis horas creo que son.
  • Quienes quieran una excusa para estrechar sus vínculos con otras personas. Resolver juegos con gente siempre es una buena forma de hacerse más amigos, a menos que seamos unos imbéciles u obliguemos a jugar a alguien que no tiene interés en estos juegos (si este es el caso, no lo haga, por favor).

No recomendado para:

  • Gente que prefiera sus juegos de acción. Acá la mayor adrenalina la sentirá cuando un mecanismo haga clic después de un buen rato intentando hacerlo funcionar.
  • Quienes prefieran juegos multiplayer “reales” (y competitivos). Myst no es realmente multijugador, sino más bien, yo opino que funciona muy bien jugarlo con alguien más.
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