
Nombre: Chrono Trigger
Desarrollador: Square
Publicador: Square
Fecha de Salida: 22 de agosto de 1995
Plataformas: PC, PlayStation, PlayStation 3, PlayStation 4, Nintendo DS, Wii, Super Nintendo, Móvil
A veces no es posible hablar de los clásicos sin incurrir en una pregunta trillada, así que demos prisa al mal paso y disparemos: ¿qué se puede decir de Chrono Trigger que no haya sido dicho ya? Es uno de los juegos cúlmine de los RPGs japoneses; fue desarrollado por un equipo de lujo, en el que se incluyen Hironobu Sakaguchi, Akira Toriyama y Yasunori Mitsuda, por nombrar algunos; su legado influenció a otros grandes clásicos, y sigue haciéndolo hasta el día de hoy. Es, como se dice, un clásico atemporal. Es de esas cosas que no pasan nunca de moda, y que siempre será una buena alternativa para quienes nunca lo hayan jugado, independiente del año que sea.
Entonces, retomando, ¿qué se puede decir…? ¿Qué puedo decir que no haya sido dicho ya? La verdad es que no lo sé. Por lo mismo, he decidido darme licencia para divagar, hablar un poco de esto y un poco de aquello. No sé qué tan distinto sea de lo que hago usualmente en este medio, pero espero que al menos entretenga durante los 5 o 10 minutos que demore en leerlo.
Sólo se cumple mil años una vez
Todo parte con Crono, un joven parecido a Goku, siendo despertado un día por la mamita. La doña le dice que es el gran día, que es la Millenial Fair, evento que celebra los mil años del reino de Guardia, del que ambos son ciudadanos. Así, Crono se para de la cama ya vestido y se pone en marcha. Como datito, si le volvemos a hablar a la mamá antes de irnos, nos dará un poco de platita para la feria.
En la súper feria hay un montón de atracciones y cosas que podremos hacer. Algunas más recomendables que otras. Sin embargo, el plato fuerte es que nuestra amiga Lucca creó una máquina que hace cosas, que mostrará ese día. En el camino, Crono se estrella con una chiquilla que se presenta como Marle (existe cierto desacuerdo respecto a si se pronuncia “Marl” o “Marli”, yo personalmente prefiero la primera), con quien deciden seguir recorriendo la feria en mutua compañía.

La cosa es que van a ver la máquina de Lucca, que resulta ser un dispositivo para teletransportar. Lo prueban una vez con Crono y sale todo bien. Luego Marle quiere ser parte de la diversión… pero algo sale mal, y la cabra termina en un portal místico-loco que la manda quizás para dónde. Así, luego de despejar a los testigos curiosos, Lucca y Crono deciden que nuestro protagonista seguirá a Marle en el portal, mientras la ingeniera investigará qué ocurrió y cómo revertirlo.
Lo que parte como una misión para rescatar a Marle rápidamente se expande en una aventura a través de las eras para evitar que un bicho feo del espacio llamado Lavos destruya el planeta en el año 1999 (jeje). En el camino encontraremos nuevos aliados y enemigos, y el juego nunca perderá de vista el objetivo final: destruir a Lavos.
Cuando queso era un mocoso
Recuerdo que Chrono Trigger llegó por primera vez a mis oídos durante los ’90, la fecha exacta la desconozco. Un amigo que ya tenía PC e internet se había metido de lleno en el mundo de las ROMs, cuando el ciberespacio era aún tierra de nadie. Otro amigo y yo escuchábamos sus aventuras, e imaginábamos lo mejor que podíamos sus hazañas. No fue hasta que mi familia adquirió un reluciente Compaq Presario Pentium I usado con 1,2 gigas de disco duro, que por fin pude meterme en el ruedo yo también.
Como no tenía internet, todo llegaba a mí en disquetes. Y uno de los primeros fue Chrono Trigger. Pokémon Red también cayó en algún momento. Amé Pokémon, pero Chrono Trigger dejó una impresión muchísimo más potente en mí. Desde los colores a la música… pasando por el sistema de combate, tan similar a Pokémon, en que debíamos esperar nuestro turno para hacer algo, más similar al ajedrez que a los sidescrollers que ya conocía. Y me cayó la teja: me gustan los RPGs. Me gustan sus grandes historias y mundos, y el componente estratégico que su combate típicamente implica. Y Chrono Trigger fue el precursor de esto que resultaría en ser parte importante de mis pasatiempos e intereses por el resto de mi vida. Recuerdo cómo, en un momento posterior, llegó a mí un CD con infinitud de juegos de Sega Genesis, que escarbé meticulosamente con el sólo fin de desenterrar lo que me interesaba más: los RPGs. Y así descubrí Shining Force y Phantasy Star, dos de mis grandes favoritos (específicamente el II y IV, respectivamente), además de otros simpáticos, pero menos favoritos, como Sword of Vermillion o Beyond Oasis.
Desde ese punto en adelante, mi interés sólo se profundizó. Arrendaba recurrentemente el Mario RPG para SNES; descubrí Secret of Mana y llegué a Final Fantasy. Ya con la llegada del primer PlayStation, recuerdo como el mismo amigo hablaba de sus aventuras en la séptima entrega de la franquicia, mientras el mismo otro pendejo y yo oíamos. No sería hasta mucho después que yo podría jugarlo, en mi versión original de PC, pues nunca tuve play y mi PC anterior no se lo podía.
Jugar Chrono Trigger
Pero volvamos a Chrono Trigger, que ya me arranqué demasiado por las ramas. Es chistoso, pero aún recuerdo cómo me imaginaba el juego cuando me hablaban de él. Y debo decir que no se parece en nada al real. Mi imaginación estaba un poco teñida por otros títulos que ya conocía, y sus colores eran bastante más deslucidos, no sé por qué.
La primera vez que lo vi fue en la casa del ya mencionado amigo, quedando impresionado por su apartado gráfico y su música. Desde ese momento, intentamos sin éxito meterlo a un disquete, hasta que descubrimos un programa para cortar archivos en partes, porque el juego excedía la capacidad de 1,44 megas de esos dispositivos de 3½ pulgadas.
Cuando por fin pudimos dividirlo y meterlo en varios disquete —además de confirmar que todos funcionaban—, por fin pude jugar. ¡Y qué juego! Los colores vibrantes; la historia siempre ágil e interesante; el sistema de ATB en las peleas conjugado con un simple pero elegante sistema de técnicas combinadas; todo al ritmo de la perfecta banda sonora escrita en su mayoría por Yasunori Mitsuda (que, recordemos, fue su primer trabajo como compositor). Básicamente, un destilado de todo el aprendizaje del desarrollo de RPGs hasta el momento, con toques y genialidades propias.

No está de más recordar que Chrono Trigger fue uno de los primeros, sino el primer juego en implementar un NG+, que abre la posibilidad de revivir la aventura, pero manteniendo elementos de la partida que ya terminamos, como los ítems y niveles. Y esto no sólo lo hicieron para alargar el juego con un easy mode medio longi. No, la gracia era que en esa segunda pasada era posible pelear con Lavos —y ganarle— en casi cualquier momento del juego, dando apertura a la puerta de una docena de finales extraños en los que tal o cual evento nunca ocurrió y el futuro salvado fue profundamente distinto.
¿Qué se puede decir?
Retomando la interrogante del inicio: ¿qué se puede decir que no se haya dicho ya? Sigo sin saberlo, pero espero que mi experiencia personal ilustre en parte la genialidad de este fruto de la modernidad. Chrono Trigger pertenece a ese selecto grupo de productos culturales sempiternos, obra de amor y conocimiento profundo respecto a un campo específico de conocimiento y quehacer humano. Es una locura que haya surgido el ’95, cuando la industria era aún tan joven.

Si tuviera que decir una última cosa sería esta: juéguelo. Es como esos discos que hay que escuchar o libros que hay que leer, si esos son sus pasatiempos e intereses. Es un pilar fundamental del género específico, y de la industria en general, que lo enmarcan. Es el motivo por el que yo desarrollé este interés, y el que me dio algunos de los mejores momentos ficticios de mi vida.
Recomendado para:
- Todo el mundo. Es un clásico, y los clásicos se respetan.
- Gente que quiere meterse en los RPGs. Es un juego muy accesible y tremendo punto de partida. Además es cortito.
No recomendado para:
- Defensores del oscurantismo.
