
Nombre: Ragnarok Online
Desarrollador: Gravity
Publicador: Gravity
Fecha de Salida: 31 de agosto del 2002
Plataformas: PC
Ragnarok Online es un MMORPG (Juego de Rol Online Masivo) creado por la compañía surcoreana Gravity. Basado en un manwha (manga coreano) del mismo nombre, tomó al mundo por sorpresa gracias a su accesibilidad, gráficas y factor de diversión. En una época donde los juegos de rol masivos se volvían cada vez más populares, el RO era la alternativa para toda persona que no pudiera jugar World of Warcraft, Lineage II o Guild Wars, ya sea por no tener un computador a la altura de los títulos 3D o el dinero para pagar una subscripción mensual. En Chile, al Ragnarok Online lo comparaban con la pasta base u otro tipo de droga altamente adictiva. Tenían razón, porque el juego pegó lo suficiente en Chile y Sudamérica como para que un famosillo que aparecía en Bakania y Smack Games invirtiera en un servidor oficial para nuestra nación y el resto de Sudamérica. Este proyecto falló porque cinco mil pesos mensuales por un server que se caía cada una hora era muy caro para la época, y los GM (Grand Masters, o administradores) no podían lidiar con los usuarios que aplicaban el arte de botear, es decir, utilizaban programas para introducir comandos al juego sin necesidad de jugarlo, destruyendo así la economía interna del servidor. El RO en Chile, al igual que en muchos otros países, se jugó mayoritariamente en servidores privados gratuitos, los cuales todavía existen, con acortados ciclos de vida que forman parte de un movimiento perpetuo, regresando al gran espíritu de los servidores, para renacer, morir, y repetir el proceso.
Al ser una persona que desperdició dedicó algunos años de su vida a este MMORPG, tengo la costumbre de buscar un servidor al azar, registrar una cuenta, instalar el juego y volver a visitar el mundo virtual contenido en este videojuego por unas horas o días, para luego olvidarlo completamente y recordar esas experiencias previas, esos tiempos pasados en donde era feliz con un monitor de rayo catódico y un mouse Genius de luca.
Si bien ya no tengo clan ni conocidos con quien jugar, me fascina el fenómeno contenido en el mundo de los servidores privados: las personas que no dejan ir este videojuego y peregrinan de server en server. ¿Es tan bueno el juego? ¿Es pura nostalgia? ¿Pasa un barco y la atropella? Intentaré encontrar estas respuestas jugando en un servidor levantado por usuarios de un foro vietnamita de tejido a crochet. Una vez más caí en la pasta, aunque esta vez me sacrificaré pensando en nuestros queridos lectores.

Es sábado en la noche: mi pc no me corre el WOW, pero si el Ragnarok y tengo una lista con música mezclada
En la práctica, Ragnarok Online es otro clon de Ultima Online con la jugabilidad de Diablo. Esto no tiene una connotación negativa, ya que las mecánicas y controles exitosos en el mundo de los videojuegos suelen ser copiadas por otros estudios, quienes las mejoran y expanden generando un proceso de retroalimentación entre desarrolladores. Sonic 1, en palabras de su director Yuji Naka, es Super Mario Bros con verticalidad en los niveles y acumulación de velocidad constante. Ragnarok está ambientado en un mundo inspirado por la mitología nórdica, asumes el rol de un aventurero que arriba en las tierras de un continente llamado Midgard, lugar en donde te enfrentarás a las fuerzas del mal que amenazan la paz. La verdad es que existe una historia más profunda que se cuenta por medio de diálogos con NPCs, pero nunca le presté mucha atención al estar contenida puramente en texto.
Tu personaje se mueve en un entorno 3D que mezcla polígonos texturizados y pixel art estilo anime, con portales para conectar con el resto del mapa que compone un vasto mundo con ciudades, calabozos y diferentes biomas repletos de enemigos. A diferencia de Diablo y más en sintonía con sus rivales de la época, tu personaje es un novato que tras alcanzar una cantidad específica de niveles puede optar a nuevos oficios con diferentes mecánicas y habilidades que, después de horas de grindeo de experiencia ofrecen dos nuevas clases más avanzadas, entre las que se puede optar a una, manteniendo tus habilidades previas. En algún momento, Gravity añadió la posibilidad de hacer renacer tu personaje para que alcance una versión mejorada de las clases elegidas, y luego nuevos trabajos que invalidaban los antiguos. Este cambio fue tan controversial, que hasta la actualidad los servidores privados utilizan una versión del juego previa a este cambio (se le llama pre-renewal).
Como cada personaje cumple un rol específico, la tónica del RO se basaba en juntarte con personajes de otras clases y aventurarse juntos sacando provecho de las capacidades individuales. El cazador ataca a distancia con su arco mientras el cruzado resiste daño, acompañado del caballero y asesino que gracias a su velocidad de ataque se encargan de reducir el HP de los enemigos. Atrás están los priests dando cura, bardo y bailarina apoyando con canciones, y los magos colapsando la pantalla con magias de área. Tras una agitada sesión, se reparten los ítems en base a las necesidades de cada usuario. Si lo que lees te suena conocido, es porque no es muy diferente a otros MMORPG, y al igual que en otros mundos virtuales, si te aburres de explorar las mazmorras y vencer sus jefes, las guerras entre clanes y los duelos player versus player son complementos que rompen con la monotonía del modo jugador contra el entorno.

Sin embargo, aquí es donde comienzan los problemas: el equipo, status y skills para limpiar dungeons no sirve para la War of Emperium (la guerra de clanes) o el PvP. En los servidores oficiales de Gravity no existían los resets de status o skills, y como consecuencia de esta decisión, debías crear un personaje nuevo dedicado exclusivamente a golpear los avatares de otros humanos. Los servidores privados ofrecían estas soluciones, y tan sólo bastaba con cambiar el equipo, resetear tus status de acuerdo al panorama, y luego retornar a tu personaje a su estado anterior. A pesar de las facilidades descritas, adquirir experiencia seguía siendo un problema, sobre todo si al server le llegaba una carta de Cease and Desist desde Corea del Sur. Así nacieron los servidores de alto nivel que se saltaban el “grindeo” para centrarse en los aspectos competitivos del juego: en un servidor x75 (ganas 75 veces la experiencia que un servidor oficial) podías terminar tu clase favorita y equiparlo de forma más o menos decente en un fin de semana, muy conveniente en contraste a los meses que te tomaba en un servidor oficial replicar la misma hazaña. En el mundo del RO pirata existía un eterno debate entre los usuarios que valoraban la experiencia colectiva de vivir la aventura y los que sólo querían poner sus personajes, clanes y builds, a prueba contra algo más que enemigos controlados por computadora. Personalmente, creo que ambas posturas son válidas, ya que la gracia de los MMORPG es que tienen algo para todos los gustos. Todo depende del tiempo libre que tengas para invertir y la cantidad de amigos dispuestos a jugar contigo.

Vivir en una sociedad digital
¿Qué es lo primero que diviso tras años sin abrir este programa? Gente que se junta a conversar en el centro de una ciudad. ¿Por qué no están matando enemigos? Basta una mirada a sus avatares para entender que están armados de pies a cabeza y al nivel máximo. Y es que el RO también funcionaba, y funciona, como un chat en donde podías conocer a otros usuarios con quien debatir cosas absurdas, compartir gustos musicales o hablar del anime de moda. Gracias a este videojuego conocí a seres humanos de todo el continente americano, ahora perdidos en una lista de contactos de MSN Messenger a la cual no puedo acceder, y al igual que las personas que describí, nos sentábamos en la ciudad de Aldebaran (porque Prontera era muy mainstream) a filosofar sobre la vida y tomar pantallazos vistiendo nuestros sombreros graciosos. La era de diversión que para muchos ya pasó, sigue vigente para los habitantes de este mundo en el año 2024. Los lazos entre los usuarios que hablan sentados en Payon (la ciudad de los arqueros) se han forjado durante años, si es que no son décadas.

Esto es únicamente una parte menor de la población del server. La mayoría de los usuarios conectados son mercaderes vendiendo ítems vía autotrade (te desconectas y tu avatar sigue online), y quizás solo el 10% del valor total son personas que realmente se encuentran jugando. Esta es la realidad de Ragnarok Online a 21 años de su lanzamiento, cada servidor es un pequeño mundo específico para un grupo de amigos particular. Parece intimidante el acercarte a extraños veteranos, mas, ocurre lo opuesto; para ellos, ver a un usuario nuevo es sinónimo de alegría, porque estás habitando un espacio que ellos levantaron. Te diste el tiempo de buscar el agujero del conejo, adentrarte y ver que había del otro lado.
A medida que pasaron los días de juego, comencé a notar un aumento en la cantidad de usuarios en los mapas más concurridos para farmear enemigos, y con ellos reaparecieron viejas costumbres como los saludos, los buffs o pedir disculpas por golpear a un enemigo ajeno. Una sensación extraña comenzó a invadir mis pensamientos, incomodando mis actividades cotidianas: la idea de desinstalar el título, porque ya tenía todo lo necesario para redactar esta pieza, se enfrentaba a la necesidad de continuar grindeando Payon 02 y darle velocidad al acólito que tiene 12 niveles menos que se sienta en la entrada de la mazmorra a recuperar SP. De verdad que quería parar, pero no pude, y terminé de paso involucrando en este juego a otro miembro de Multiplayer.

Más que nostalgia
Recordaba Ragnarok Online como un videojuego lento y repetitivo, que gracias a su sencillez, presentación y factor social podía palear bien lo aburrido que puede llegar a ser el matar el mismo enemigo por millonésima vez. Tras casi 20 años sin jugar de forma dedicada, mi opinión ha cambiado poco o nada. En comparación a los estándares presentes en los MMORPG contemporáneos, es un título arcaico, pero esa es justamente su gracia, el encontrarse intacto —salvo por el soporte de widescreen— en vez de intentar actualizar su interfaz y sistemas a los gustos y demandas modernas. En una escena con costumbres sociales centralizadas aplicaciones como Discord, el chatear con una persona utilizando el videojuego mismo como medio es mucho más que mera nostalgia. Es volver a la raíz del antiguo internet, entablando relaciones interpersonales en un mundo virtual libre de métricas e influencias dictadas por el mercado. En el RO se juega por jugar, porque lo importante es mantener vivo el lugar y la sociedad con la cual desarrollaste sentido de pertenencia.

El acto de jugar un videojuego antiguo en un servidor no oficial es más que una actividad nicho, es una demanda de los consumidores, en este caso la comunidad, que, al no ser suplida por la empresa desarrolladora, queda en manos de los mismos usuarios. Algunos títulos en línea como World of Warcraft o Runescape han integrado servidores clásicos exitosamente, y considerando que la tendencia actual son los remakes y remasters, es muy extraño que Gravity no demuestre interés en resucitar una versión clásica de Ragnarok Online. Quizás es para mejor si consideramos la descentralización de la comunidad como uno de los elementos particulares más importantes del videojuego.
En vez de recomendar o no este videojuego, invito al lector a volver al MMORPG que te quitó el sueño durante la adolescencia, ojalá acompañado de amistades, y experimentar una vez más la gracia de realizar una actividad digital colectiva.
