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Desarrollador: Square Enix

Publicador: Square Enix

Fecha de Salida: 29 de febrero de 2024

Plataformas: PC, PlayStation 5, Xbox Series X|S, Nintendo Switch 2

Ha sido muy difícil para mí escribir esta reseña. Esto, por dos motivos principales. El primero tiene que ver con la recepción del título del que hablaré, según mi sesgada impresión de lo que deja entrever la Internet, la gente, o lo odia o lo ama. Sin muchos puntos intermedios. Aunque, claro, es Internet, y por definición los puntos medios no existen. Igualmente, veo una polarización importante.

En segundo lugar, una conjugación de dos cosas. Final Fantasy es importante para mí, en particular su séptima entrega (pese a no ser necesariamente mi favorita). Y sin embargo me veo en la obligación de decir que no lo pasé tan bien con este juego, segunda parte de la trilogía que cumplirá el rol de remake del juego original.

No podría decir que es un juego malo per se, pero sí resulta que muchas de las decisiones de diseño se orientan a elementos que no son de mi gusto, o que, en mi sumamente humilde opinión, afectan aspectos generales —pero claves— para el disfrute de un juego, como lograr establecer un “tono” apropiado dependiendo del momento, o mantener un ritmo adecuado para la historia, entre otros. Creo que el resultado es un videojuego grandioso, pero sumamente desordenado, en un sentido que no es positivo.

Mucho de lo que hablaré acá emana de mis preferencias personales, y no de la verdad absoluta del universo™ en la que muchos creen. Así, lo que yo describo como una lata, quizás a usted lo haga sentir como pez en el agua. Pero bueno, no me extiendo más en parches antes de heridas.

Ubisoft, esta no es tu familia

Al ser una segunda parte, Rebirth comienza cuando las cosas ya están andando, casi inmediatamente después del escape de los cabros desde Midgar. Obviamente, lo primero que vemos es una cutscene súper confusa que refuerza la idea de los universos paralelos y esas vainas (que es lo primero que no es de mi gusto), para luego pasar a la historia de cómo a Sephiroth se le arrancaron los enanos para el bosque, contada por Cloud durante la estadía de nuestros queridos personajes en Kalm.

Kalm, y en general, los pueblos y ciudades que aparecen en el juego, son bacanes, llenos de detalles entretenidos de explorar y de gente cuyas conversaciones sin importancia puedes escuchar sin su consentimiento (muchas de estas conversaciones además progresan a lo largo del juego, si volvemos a sapearlas).

Lo que no es tan bacán es explorar lo que en el original es el overworld. Acá es un mundo abierto en clave Ubisoft, a saber, con una torre weona que, al activar, nos marca todos los objetivos de interés en un área del mapa antes de que los encontremos. Algunas torres, además, vienen marcadas de antemano. Porque no hay exploración más entretenida que la que no se hace, aparentemente. Los objetivos son variados, siendo algunos más interesantes que otros, pero sí hay mucho de “ir a X, apretar aceptar, y luego ir a hacer lo mismo a Y”.

Fue en este punto que comencé a desear que la weá se acabe.

El juego está tan cerrado a la idea de darnos las weás con cuchara en la boca como si fuéramos imbéciles, que no es posible activar torres ni cumplir los objetivos antes de que nos digan que existen. Una anécdota personal: cuando llegué a la primera zona de mundo abierto, me puse a explorar, obviamente. Encontré algunas cosas entretenidas, como una cueva con cositas, y un par de torres. Pero no pude interactuar con nada hasta que el juego me dio permiso para hacerlo. Entonces, me pregunto, ¿para qué mierda me deja explorar si no me va a dejar tocar nada? ¿Cuál es el punto? Gracias por hacerme perder el tiempo, supongo. Por suerte, esto sólo puede pasar al principio del juego.

Y ese fue mi primer roce con el juego.

Contenido basura

Rebirth es, para bien o para mal, un juego masivo. El mundo abierto es, por decirlo de algún modo, modular, es decir, está compuesto de varias áreas de mundo abierto separadas por pantallas de carga, similar a los Xenoblades. De estas áreas tenemos muchas, llenas de cosas que hacer; además de pueblos con otro tanto de cosas, y miles de minijuegos repartidos por aquí y por allá. Pero mucho de lo que se presenta no está a la altura del ambicioso título. Muchas quests son poco interesantes en términos de gameplay, mas, afortunadamente todas, o casi todas, elaboran y profundizan a los personajes. Si bien la quest de recolectar a las gallinas es narrativamente entretenida, el gameplay es INSUFRIBLE, sólo por mencionar un ejemplo.

¿Alguien dijo minijuego malo?

Los mini juegos son millones (en realidad, creo que son alrededor de 30) y es evidente que no fueron creados iguales. Queen’s Blood es un excelente juego de cartas (aunque la implementación de la quest a su alrededor me parece un tanto pobre), mientras que la weá de matar Cactuars vale tula. Además, en algunos puntos alteran el ritmo del juego, alargando algunas zonas o momentos específicos, y dañando algunos remates. El ejemplo clave es el segmento desde la llegada a Costa del Sol hasta el Gold Saucer. Costa del Sol es un pueblo playero al que llegamos en barco, donde, a diferencia del juego original, tenemos un montón de minijuegos que debemos, al menos, completar en sus requerimientos más básicos para continuar. El problema es que el siguiente lugar importante es el mencionado Gold Saucer… que es un parque de diversiones… lleno de más minijuegos. Pero ya hemos pasado por tantos de forma reciente, que su impacto como “la zona en la que queremos hacer minijuegos” es mínimo. O al menos yo ya no tenía muchas ganas de seguir en eso, prefiriendo avanzar en la historia.

Más de esto y menos Cactuar Crunch.

Mucha gente defiende el exceso de contenido de calidad cuestionable diciendo que el original ya tenía muchos minijuegos, de los cuales varios eran criticables y/o una lata, lo que es absolutamente cierto. Del mismo modo, se argumenta que los que son necesarios para avanzar en la trama tienen requisitos bastante bajos para ser completados. También es cierto, pero argumentar que el remake es bueno porque el original también era malo es absurdo. Es una relación bien extraña con los elementos mediocres que propone el juego. Sí, no es raro que un juego tenga cosas que no sean tan buenas, sobre todo cuando es tan grande como este remake. Es imposible hacerlo todo bien, o hacer que todo sea de gusto de todo el mundo. Pero en Rebirth es mucho, opino yo, generando hastío en quien juega.

Creo que si me sirven un plato de la mejor comida del mundo al lado de un plato con caca, no estoy obligado a comerme el segundo. Pero al menos tengo derecho a cuestionar por qué está ahí. Al final, mi impresión es que menos puede ser más, cuando el contenido incluido pasa por un mejor proceso de curado, dejando dentro sólo lo más mejor, y eliminando o modificando el contenido que cumple el mínimo, o que entorpece otros aspectos del juego, como el ritmo.

En este sentido, creo que una comparación interesante es con la saga Like a Dragon (ex-Yakuza), donde también tenemos un montón de minijuegos y actividades, pero que pasaron por un proceso de QA muy superior, y que existen en un mundo mucho más acotada, en términos de kilómetros cuadrados y alcance en general. Dicho de otro modo, las ambiciones de Like a Dragon son, en general, claras y definidas… las de Final Fantasy VII Rebirth son todas. Todas y cada una. Asumo que en un afán de alcanzar al mayor público posible. Aunque ignoro si resultó.

Y ese fue mi segundo roce con el juego.

Confusión como deus ex machina

Si los dementores de la primera parte no eran de mi agrado, con la introducción explícita de mundos paralelos me perdieron en la segunda. Por regla general, no soy fan de mundos paralelos o viajes en el tiempo/espacio cuando las reglas de dichas cosas no son claras (como sí es en el caso de Chrono Trigger o Volver al Futuro). Acá el funcionamiento de estos elementos, que son claves para la narrativa y entender el mote del asunto, quedan oscuros y en el aire. Mi impresión es que facilitan la ejecución del argumento clásico “a wizard did it”. Cualquier cosa rara o sin sentido es potencialmente atribuible a que los mundos paralelos aquí o los mundos paralelos allá. Ahora, lo cierto es que quizás la resolución que tengan planeada en la tercera entrega resuelva el desagrado que vierto en este párrafo… pero también es posible que sea utilizado para culminar la cosa en un final que intente no quedar mal con nadie. Y odio esas weás. Acá sólo queda esperar a ver cómo terminan la cosa.

Y ese fue mi tercer roce con el juego.

Lo bueno (porque también hay cosas buenas)

Como ya mencioné, los pueblos me gustan, así también la banda sonora, y los momentos en que el juego se permite ser un juego y hacer tonteras divertidas (como el campeonato de Queen’s Blood en el barco).

Pero lo que más me ha gustado —con algunos reparos— es la elaboración de los personajes y las relaciones entre ellos. Si ya eran entrañables en el original, ahora lo son más. Se nota el cariño, pues cuando es necesario, el juego se toma todo el tiempo del mundo y no escatima en detalles y cositas que den cuenta de aspectos clave de la personalidad, motivaciones, y vínculos de nuestros queridos miembros de la party. A veces hay recursos narrativos que no me gustan mucho, pero igualmente logran llegar al punto necesario, así que puedo obviar lo que no me agradó tanto.

Hay cosas que genuinamente fueron elevadas muy por sobre lo que logró el original.

A lo anterior, debo restar al personaje de Sephiroth, que, a estas alturas, sólo le falta la nariz de payaso. Aparece tanto, y de formas tan longis que es imposible tomarlo en serio. Después de tantos diálogos de tipo “bring me the black materia, Cloud” (que debería tener algún tipo de impacto, pero se convirtió en un meme), genuinamente pensé que iban a colar un “give me a kiss, Cloud” en algún momento.

“I’m waiting, Cloud” ( ˘ ³˘)♥︎

De forma similar, pero con más espacio para la duda, está Cid. Originalmente, Cid es bien saco de weás. Pero acá es buena gente… lo que se siente bien raro. Igual, podría ser una pantalla, y cuando exploren su personaje de forma apropiada en la tercera parte salga todo el sacoweísmo. Lo que sí les doy por firmado, es que en su Limit Break “Dynamite” no va a encender la dinamita con el pucho. Porque acá no fuma, pues si fumara el rating sube a M. Y Square Enix no quiere eso.

El sistema de combate también me sigue gustando, aunque el combate aéreo sigue siendo medio callampero. La ejecución de los summons no me gusta nada, y me hace pensar que Knight of the Round va a perder todo su impacto en la tercera entrega. También, me gusta pensar que materias locas, como Quadra Magic, W-Summon o Mime volverán en el tercer juego. Aunque no tengo idea de si es posible implementarlas (al menos las dos últimas).

Perdón por el rant

Siento que mayoritariamente me quejé en esta reseña, y es que genuinamente sentí decepción con este título. Creo que es un juego de altos muy altos, y bajos muy bajos. Lamentablemente, los bajos ahogan a los altos. Terminé con burnout y desagrado al cerrar el juego. Casi lo dejo tirado más de una vez al llegar a una nueva región y ser agobiado por mil objetivos repetidos y actividades basura. El capítulo final, casi en su completitud, no me gustó nada. Es lo que es, supongo.

Y, nuevamente, no es que sea objetivamente malo™, pero está lleno de cosas que están muy lejos de lo que yo, personalmente, considero bueno y deseable™.

Y por último, Chadley culiao es un menú glorificado que echa a perder cualquier sistema de recompensas significativo que pudiera tener el juego. Ojalá lo borren de la faz de la tierra en el siguiente juego y pongan las recompensas en el mapa, para que tenga sentido explorar. Aunque lo dudo.

Chupa todo lo que es el pico, Chadley culiao.

Recomendado para:

  • Gente con tiempo. Puta que es larga la weá.
  • Quienes quieran una revisión completa del original, fresca en algunos aspectos… y bien rara en otros.
  • Amantes de los minijuegos que pasaron por poco QA.
  • A quienes les guste tener el mapa lleno de marcadores e infinitos objetivos pendientes en alguna lista.
  • Personitas que quieran profundizar en los personajes y sus relaciones.

No recomendado para:

  • Personas que todavía esperaban un remake fiel al original. Jajajajaja.
  • Gente con gustos similares a los míos.
  • Quienes quieran una experiencia RPG más tradicional. Si algo se le puede rescatar al juego, es que es bastante único.
Mi cosa favorita del juego, por lejos, es el humidificador de aire de Tonberry.

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